Nuestra historia
Imagínate estar en medio de un trabajo donde todo tiene que funcionar en el momento exacto. Horas de preparación, expectativas altas, y de repente… un cable falla o un conector se suelta y todo se detiene.
En menos de un segundo, todas las miradas caen sobre ti. El cliente reacciona, tus compañeros te observan, y sabes que ese "pequeño detalle" acaba de arruinar horas de esfuerzo y, lo que es peor, tu reputación.
En el mundo del live y del touring, donde he trabajado durante años, el equipo viaja constantemente y el maltrato es la norma. Las extensiones de mala calidad simplemente no resisten. Pero esto no es exclusivo de un escenario; le pasa al constructor, al ingeniero, al productor y a cualquiera que utilice herramientas eléctricas profesionales.
Y pasa algo más: con las prisas del montaje o el caos del trabajo diario, más de una vez se pierde alguna unidad. Y aunque creías que podrías reconocerla después…
¿Cómo demostrabas que era tuya?
Cuando entendí que esto es un problema de muchos y el riesgo que representa, empecé a buscar algo que parecía imposible: un cable construido con estándares industriales reales, capaz de resistir trabajo rudo de verdad y con alguna tecnología que me permitiera reconocerlo si se perdía. Una identidad única que nadie más pudiera reclamar.
No existía.
Ni en Costa Rica.
Ni en Latinoamérica.
Así nació KORD.
Combiné ingeniería de precisión con un chip NFC protegido en cada cable. Diseñé un sistema completo que permite registrar cada unidad a nombre de su dueño en segundos, con cualquier teléfono.
KORD es más que una extensión eléctrica.
Es seguridad. Es identidad verificable.
Es tranquilidad.
KORD.
Cuando fallar no es una opción.
Jorge M. | Fundador