Hay situaciones que solo se entienden, cuando las vives en carne propia.
Imagínate estar en medio de un escenario a oscuras, cientos de personas esperando el momento exacto y de repente... Todo se detiene. Un cable falla, un solo conector se soltó y todo se arruinó. En menos de un segundo todas las miradas caen sobre ti. El artista te mira, el público reacciona y tú, en la consola, sabes que ese "pequeño detalle" acaba de arruinar horas de trabajo y lo que es peor, tu imagen.
Durante años conecté equipos de audio profesional en los escenarios más exigentes de Costa Rica. Aprendí a la fuerza qué cables aguantan la humedad, el calor, los tirones y los desmontajes constantes. Aprendí que la calidad no es un lujo… Es una exigencia de supervivencia. Pero había un problema que ningún cable del mercado me resolvía:
¿Cómo sé que este cable es mío?
En el mundo del live y del touring, el equipo viaja, se alquila, se presta, se mezcla con el de otros técnicos en el escenario. Un cable excelente, puede desaparecer mañana. Y cuando crees identificarlo en otro lugar... No hay forma de demostrar que es tuyo.
Empecé a buscar algo imposible: "Un cable construido con estándares industriales reales y con una identidad única que nadie más pudiera reclamar". No existía. Ni en Costa Rica. Ni en toda Latinoamérica. Así que... Decidí crearlo.
Combiné ingeniería de precisión con tecnología NFC protegida en cada cable. Diseñé un sistema que permite registrar cada unidad a nombre de su dueño y que se pudiera verificar su vínculo en segundos y con cualquier teléfono.
Hoy cada KORD lleva grabada tu propia historia. No solo transporta energía… Transporta confianza y tranquilidad.
Esta no es solo una historia de un producto. Es la historia de todos los técnicos, productores, artistas y demás personas, que se cansaron de perder tiempo y dinero.
Así nació KORD.
Cuando fallar no es una opción.
Jorge M. | Fundador